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Colombia perdió más de la mitad de sus glaciares en los últimos 30 años: Ideam

Colombia perdió el 57 % de sus glaciares en los últimos treinta años, lo que significa una disminución anual de entre el 3 y el 5 %, según un estudio difundido hoy por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales del país, Ideam.

El documento “Glaciares de Colombia: más que montañas con hielo”, refleja que ese ritmo de deshielo ha supuesto la pérdida de 11 de los 17 glaciares de cubrían la nación 160 años atrás (desde 1850), pasando de 374 a 45,3 kilómetros cuadrados de superficie helada.

“Hemos perdido en 30 años el 57 % de nuestra masa glaciar debido al cambio climático, teniendo en cuenta que los glaciares y nevados son sensores por excelencia de este fenómeno”, explicó en un comunicado el director del IDEAM, Ricardo Lozano.

Asimismo, alertó que “de continuar la tendencia actual de pérdida glaciar se estima que en cerca de 30 años ya no existirán nevados en el país”.

Actualmente sobreviven en Colombia seis masas glaciares, todas por encima de los 5.100 metros sobre el nivel del mar.

Estos son la Sierra Nevada de Cocuy de 16 Km2, el volcán Nevado del Ruiz de 9,7 Km2, el volcán Nevado del Huila (suroeste) de 9,7 Km2, la Sierra Nevada de Santa Marta de 7,4 Km2, el volcán Nevado de Santa Isabel de 1,8 Km2 y el volcán Nevado del Tolima de 0,74 km2.

El informe del IDEAM se hace eco además de una tendencia similar en el conjunto de Suramérica, en especial en los glaciares ubicados en Argentina, Bolivia, Ecuador, Chile y Perú.

Solo en el caso de Perú el deshielo ha afectado a 230 Km2 en 60 años.

Bogotá, EFE

América, uno de los continentes más afectados por los “desastres silenciosos”

El continente americano es uno de los más afectados por los “desastres silenciosos”, las catástrofes que pese a golpear a millones de personas pasan inadvertidas ante la opinión pública internacional y no obtienen los recursos suficientes para proporcionar ayuda humanitaria a los afectados.

“Terremotos, huracanes, inundaciones, olas de frío, sequías…la variedad es enorme”, dijo hoy a Efe Gabriela Perullo, responsable para América de la Cruz Roja española, en la presentación de la campaña lanzada por la ONG y financiada por la Unión Europea (UE) para intentar cambiar la percepción social y superar ese olvido.

En América Latina, la Cruz Roja española trabaja con las organizaciones locales para ayudar a las víctimas pero, sobre todo, para preparar a la población a afrontar el desastre, de manera que la recuperación sea más rápida y menos traumática.

“Algunos desastres no se pueden predecir, pero también sabemos que hay muchas catástrofes cíclicas como, por ejemplo, la temporada de huracanes que afecta a Cuba, Haití, la República Dominicana y algunas islas”, explicó.

Actualmente, la ONG trabaja “en una respuesta temprana en la zona costera de Chile en caso de tsunami” y para prevenir los efectos de “las inundaciones que afectan a Ecuador, Perú y Bolivia”.

El mal de Chagas es un “claro ejemplo” de “desastre silencioso”, pues se habla muy poco de él a pesar de que esta enfermedad infecciosa afecta a 35 millones de personas en Latinoamérica.

Las periódicas olas de frío en Perú, “que matan a entre 150 y 160 personas, un tercio de ellos niños, cada temporada”, y la sequía en Honduras son otros casos de catástrofes olvidadas.

En Colombia, “no se trata de un desastre natural cíclico, pero el conflicto nos obliga a llevar a cabo programas para los campesinos de salud, antiminas y de apoyo a los desplazados”, entre otros.

En algunos estados centroamericanos, como Nicaragua, Guatemala y Honduras, los programas se enfocan a que haya una diversificación de los cultivos y a dar alternativas de vida a los campesinos.

“En todos estos casos realizamos mucho trabajo con las brigadas de voluntarios, que son nuestro valor añadido”, dijo Perullo.

La ONG también trabaja en algunos países de Sudamérica, como Brasil, Argentina y Uruguay, aunque estos proyectos han sido “apartados momentáneamente” porque en estos tiempos de crisis económica “hay otras prioridades”.

“La preparación ante el desastre, la salud y los medios de vida son los tres ámbitos fundamentales en nuestro trabajo”, sintetizó Perullo.

En la presentación en Madrid de la campaña, bajo el lema “Unidos, alzamos la voz”, la directora de Cooperación Internacional de la Cruz Roja española, María Alcázar, aseguró que “el 91 por ciento de los desastres se mantiene olvidado”.

Un estudio realizado entre 160 medios de todo el mundo sobre la cobertura mediática del paso de Sandy por EEUU y otros doce “desastres silenciosos” muestra hasta qué punto: el huracán tuvo un 89,40% de seguimiento frente al 10,60% del resto de catástrofes, incluidos los efectos del huracán en el Caribe.

La emergencia alimentaria en el Sahel y Burkina Faso mereció un 1,29% de atención mediática, las inundaciones en Ecuador un 0,10%, el terremoto en Tayikistán un 0,09% y el brote de dengue en El Salvador, un 0,05%.

Según Alcázar, la “clave” es “prevenir” los efectos de los desastres trabajando en la preparación, lo que “es mucho más económico que invertir en la respuesta al desastre sin preparación” ya que “el número de catástrofes no para de aumentar”.

En 1992, se registraron 221 catástrofes naturales con 78 millones de afectados y pérdidas por valor de 70.000 millones de dólares, pero sólo dos décadas después, en 2011, fueron 336 los desastres, 209 millones los afectados y 366.000 millones de dólares las pérdidas, según el Centro de Investigación sobre Epidemiología de los Desastres.

Las inundaciones en Filipinas y Mozambique, la crisis humanitaria en el Sahel o los refugiados en Tanzania son otros “desastres olvidados” donde trabaja la Cruz Roja española.

Fuente: EFE

La sequía es el peor desastre natural sin políticas de prevención

La sequía causa más víctimas y desplazamientos de población que la combinación de ciclones, inundaciones y seísmos, pero prácticamente ningún país cuenta con una política para hacer frente a este desastre natural y reducir su impacto.

Este asunto será tratado por expertos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura (FAO) y la Convención de Naciones Unidas contra la Desertización, que reunirán desde mañana en Ginebra a responsables de todo el mundo para incitarles a adoptar medidas de prevención.

“El cambio climático provocará un aumento de la frecuencia, intensidad y duración de los episodios de sequía. No podemos permitirnos seguir reaccionando caso por caso”, dijo hoy el secretario general de la OMM, Michel Jarraud.

Los científicos que estudian el calentamiento global han establecido que la frecuencia, amplitud e intensidad de las sequías aumentarán en varias partes del mundo debido a ese fenómeno, una tendencia que ya se observa desde hace treinta años.

Las tres instituciones consideran que los países deben seguir el ejemplo de Australia, el único país del mundo con una política nacional de lucha contra las sequías, que en opinión de los expertos se debe centrar en las alertas tempranas, las previsiones y la gestión de riesgos.

Aunque las sequías suelen asociarse a ciertas regiones, cada vez están más extendidas y América Latina no escapa a esta tendencia, como lo demuestra la severa sequía que afectó el noreste de Brasil durante la última temporada que normalmente debió haber sido de lluvias.

La OMM corroboró que en esa zona se registraron las precipitaciones más bajas en los últimos cincuenta años.

También México ha resultado afectada por condiciones meteorológicas similares, con un 37 % del territorio que presenta condiciones secas, según la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Se estima que el pasado febrero hubo un 27 % menos de lluvias que el promedio histórico para el mismo mes, que en marzo será un 30 % menor y en abril un 20 %.

También en Venezuela, Colombia, Surinam y Guayana, las precipitaciones observadas desde el pasado abril hasta diciembre estuvieron por debajo de la media, al igual que en el noreste de Argentina.

En Europa, las lluvias entre enero y marzo de 2012 representaron sólo un 37 % de la media, lo que significó las precipitaciones más bajas para ese periodo desde 1947.

Las condiciones más secas de lo normal persistieron en el verano, que se convirtió así en el segundo más seco en los últimos sesenta años, mientras que para Portugal fue el octavo año de esas características desde 1931.

Entre las últimas mayores sequías figura la que afectó a Estados Unidos, donde por esta razón 2.245 condados fueron declarados zona de desastre.

Frente a todas esas consecuencias, el experto de la OMM, Mannava Sivakumar, adelantó que se recomendará a los países que cambien su enfoque “reactivo por uno proactivo” para que afronten mejor las sequías.

El cambio, sostuvo, debe empezar por la identificación clara de las áreas más vulnerables y los sectores (agricultura, energía, turismo y agua, entre otros) afectados en cada lugar.

Otro elemento fundamental en una política contra la sequía es el establecimiento de un sistema de alerta temprana, capaz de transmitir de forma oportuna las previsiones de lluvia o de su ausencia a los agricultores.

Esas deben estar acompañadas de recomendaciones sobre cómo reducir sus pérdidas de cultivos y económicas, sembrando por ejemplo variedades que requieren menos agua o utilizando menos fertilizantes o pesticidas.

“El problema es que las autoridades y la gente en general piensan que si esta semana no llueve, ya lloverá la próxima, pero éste es un enfoque peligroso y puede terminar costando millones en pérdidas económicas a un país”, indicó el especialista.

Fuente: EFE

Aprobada una propuesta colombiana para proteger al tiburón de punta blanca

Unos 2.000 delegados de 177 países participan en la conferencia en la que se debaten 70 propuestas para modificar la protección de especies de fauna y flora.

La propuesta de Colombia para regular las capturas y el comercio del tiburón de punta blanca fue aprobada hoy en la Convención sobre el Comercio Internacional de Flora y Fauna (Cites), que celebra su reunión trianual en Bangkok.

La petición para incluir esta especie en el Apéndice 2, que establece un mercado legal muy regulado para especies no amenazadas con la extinción, obtuvo los dos tercios de los apoyos necesarios para ser aprobada al sumar 92 votos a favor, 42 en contra y 8 abstenciones.

“Tenemos que incluir esta especie en el Apéndice 2 del Cites, es una necesidad inevitable, está justificada y, además, es la decisión más responsable con el medioambiente”, declaró el representante de la delegación de Colombia, quien introdujo la propuesta sobre esta especie de escualo.

En la jornada de hoy también se debatirá la propuesta de inclusión en el Apéndice 2 del Cites de los tiburones martillo y sardinero y de las mantas oceánica y de arrecife.

Además, a petición de Australia, se estudiará el paso del pez sierra de agua dulce Apéndice 2 al 1, en el que se contemplan las especies en peligro de extinción con el comercio internacional prohibido.

Los países de Latinoamérica adoptaron una postura casi común en defensa de propuestas para la protección de los tiburones, una especie “vulnerable ante la pesca sin control”, junto al apoyo de la Unión Europea y Estados Unidos.

Por su parte, el bloque de países asiáticos, liderados por China y Japón, consideraron inaceptables la petición de inclusión de estos escualos en el Apéndice 2 al considerar que “ya existen medidas eficaces y que la regulación de su comercio sería demasiado complicada de aplicar”, indicó el portavoz chino.

Según las organizaciones de defensa de los animales, entre 26 y 73 millones de aletas de tiburón pasan cada año por el mercado de Hong Kong, y la mayor parte se procesan para hacer la popular sopa china, considerada un manjar de prestigio social.

El Cites ha catalogado desde su creación en 1977 unas 35.000 especies de animales y plantas para regular su comercio internacional y evitar que éste afecte la supervivencia de estas especies.

Fuente: EFE

El futuro del ‘oro rojo’ de Alaska, en manos del próximo presidente de EE.UU

El lago Iliamna localizado al suroeste de Alaska, es el más grande de este estado y el 8° de Estados Unidos.

El voto de los 8.000 habitantes de uno de los rincones más prístinos de EEUU, el lago Iliamna, en Alaska, no determinará el resultado de las elecciones, pero su resultado puede transformar sus vidas y el lugar que habitan, donde proyectan la mayor mina del mundo sobre el caladero de salmón salvaje más saludable del planeta.

A unos 300 kilómetros al suroeste de la ciudad más poblada de Alaska, Anchorage, la cabeza de cuenca de los ríos Nushagak y Kvichak alberga el mejor yacimiento de según qué tipo de “oro” dependiendo de a quién se pregunte en el Estado más grande y rico en recursos de Norteamérica.

Para John Shively, director de la empresa Pebble, la zona es el lugar ideal para explotar durante 100 años una mina abierta de cobre, oro y molibdeno; para la industria pesquera, es una cuenca cuya buena salud reporta beneficios de 500 millones de dólares anuales; y para los indígenas que la habitan, es la base de su sustento y de sus vidas.

Sus diferentes puntos de vista componen las piezas de un puzzle sobre el mayor dilema de nuestra era: extracción a gran escala de minerales cada vez más demandados por la sociedad versus conservación de uno de los, cada vez más escasos, ecosistemas en buen estado del planeta para preservar los servicios que aporta.

La mina Pebble, en Alaska, es probablemente el proyecto de Estados Unidos con impacto ambiental que más dependerá de quién sea el ocupante de la Casa Blanca durante los próximos cuatro años.

Los dos gigantes mineros, Anglo American y Northern Minerals, formaron este consorcio hace unos ocho años para explorar el potencial de un yacimiento con 10 billones de toneladas de minerales, de los que el 60 % es cobre, el 30 % oro y el 10 % molibdeno.

La mina requerirá nuevas instalaciones eléctricas para suministrar una cantidad de energía similar a la que consume la ciudad de Anchorage; una carretera privada de 140 kilómetros, un oleoducto y represas para almacenar billones de toneladas de residuos tóxicos.

La actitud favorable del Estado de Alaska, propietario de los terrenos y gobernado por los republicanos, ha llevado a Pebble a invertir 120 millones en diseñar una mina que emplearía a unas 1.000 personas y para la que, sorprendentemente, aún no se ha pedido autorización.

Antes de darle tiempo a que lo hiciera, la Administración Obama, a través de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, en sus siglas en inglés) ha frenado en seco el proyecto con un informe en el que, con una contundencia sin precedentes, alerta de la elevada posibilidad de vertidos de una mina de estas características situada en una zona de gran actividad sísmica.

La EPA dice que existe un altísimo riesgo de contaminación de esta cuenca del tamaño de Irlanda, en la que 40 millones de salmones rojos salvajes acuden a desovar cada verano procedentes del Pacífico; y advierte de que la Ley de Aguas le da derecho a veto.

“El informe de la EPA es pura basura redactada con prisas en el último año. Es legalmente cuestionable, porque ni hemos pedido el permiso; arbitrario, porque basa sus afirmaciones en lo que pasa en otras minas que utilizan tecnológicas menos avanzadas; y no tiene en cuenta nuestra promesa de restaurar los hábitat dañados”, asegura Shively a Efe.

Carol Woody, una bióloga que lidera una coalición de científicos contra la mina, considera sin embargo que “ni con la mejor tecnología minera es posible evitar derrames”, y recuerda que, “dada la alta la toxicidad de los contaminantes liberados, éstos son tremendamente costosos, lentos de limpiar, y sus daños pueden ser irreversibles”.

Para Athabaskan -una de los más de 8.000 nativos de la zona- y su familia, esa mina “es el fin” de unas vidas basadas en la subsistencia: en el salmón que pescan en verano y ahuman para comer en invierno cuando la climatología hace imposible otra actividad en esta parte del mundo.

“El dinero y los trabajos que ofrecen no significan nada para nosotros. El único oro que queremos es el rojo, nuestros peces, y si lo perdemos nos quedamos sin nada”, explica a Efe emocionada esta mujer de 60 años, que forma parte del 86 % de los nativos que han dicho “no” a la mina en un referéndum.

La cara más conocida en la lucha contra Pebble es la del actor Robert Redford, quien ha logrado que las principales empresas pesqueras y de restauración americanas se posicionen contra la mina; y que 50 grandes firmas de joyería, como Tiffany, se hayan comprometido a no comprar su oro.

A juicio de Shively, resulta contradictorio que esas mismas voces reclamen también “más tecnologías limpias”, como paneles solares, turbinas eólicas o coches eléctricos, ya que “el cobre es indispensable para fabricar todo eso, y alguien tiene que sacarlo de la tierra”.

Al portavoz de WWF en Alaska, David Aplin, no le cabe duda de que esta empresa aguarda “a un presidente más favorable y una EPA que no ponga trabas”, para que Pebble no pase a la historia como el primer proyecto minero que no sale adelante en la Historia de un estado tan pro-extractivo como Alaska.

Fuente: EFE

Al Gore señala a Sandy como “perturbadora señal” del cambio climático

El exvicepresidente de EE.UU y activista medioambiental, Al Gore, calificó hoy el ciclón “Sandy” como una “perturbadora señal de las cosas por venir”, e instó a los ciudadanos a que lo tomen como un “advertencia” sobre el cambio climático.

“Debemos prestar atención a esta advertencia y actuar rápidamente para solventar la crisis climática”, escribió en su blog sobre medioambiente.

“La energía sucia genera clima sucio (…) A medida que los océanos y la atmósfera siguen calentándose, las tormentas se convierten en más potentes y peligrosas”, indicó Gore, que tras perder las elecciones presidenciales de 2000 como candidato demócrata, se ha dedicado a alertar sobre el calentamiento global.

El huracán Sandy, que azotó ayer la costa este de EE.UU, ha dejado por el momento una treintena de muertos y millones de personas sin electricidad, y ha sido especialmente dañino en los estados de Nueva York y Nueva Jersey.

Las espectaculares imágenes de barrios inundados, hogares destrozados y negocios cerrados durante días han alarmado a autoridades y economistas de Estados Unidos, donde los expertos apuntan a daños elevados por miles de millones de dólares.

“Sandy también fue afectado por otros síntomas de la crisis climática. A medida que se aproximaba a la costa Este, ganó fuerza debido a la inusual calidez de las aguas costeras”, explicó el premio Nobel de la Paz 2007.

Además, agregó, “la crecida del mar fue agravada por un siglo de subida del nivel del mar. Los científicos nos han dicho que si no reducimos nuestras emisiones, estos problemas solo irán a peor”.

También se refirió a este tema el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, durante su rueda de prensa de esta tarde para comentar la evolución de las labores de rescate y la situación en la ciudad.

“Lo que está claro es que las tormentas que hemos sufrido durante el año pasado en este país y alrededor del mundo son mucho más graves que antes. No sé si será el calentamiento global o qué, pero tenemos que enfrentar estas cuestiones”, afirmó Bloomberg.

Fuente: EFE