Pink Floyd: 40 años del lado oscuro de la luna

Hoy, hace cuatro décadas, fue publicado en Reino Unido el álbum más influyente de la banda británica.

Neil Armstrong pasó a la historia al poner sus pies sobre la superficie lunar en 1969. Sin embargo, desde hace 40 años, millones de melómanos residen al otro lado de la Luna, en una pirámide que solo podía ser levantada por los arquitectos de Pink Floyd.

Fue hoy, hace 40 años, que la banda británica más influyente del art-rock presentó formalmente en Reino Unido su álbum The Dark Side of the Moon (TDSOTM), uno de los 50 mejores de la historia, según Rolling Stone Magazine.

Hasta el final de los años 60, la música de Pink Floyd estuvo marcada por la sicodelia que producía la mente de Syd Barrett. Pero en los 70, luego de que el excéntrico personaje se retiró del grupo –y se refugió en la locura–, tomó la posta el bajista Roger Waters, quien empezó a imprimir en las letras y la música toda su visión artística.

“TDSOTM fue la expresión de una empatía política, filosófica y humanitaria que estaba desesperada por salir”, señaló Waters en el documental de la serie Classic Albums sobre el disco.

“Creo que cada álbum fue un paso hacia TDSOTM… Aprendíamos todo el tiempo, y las técnicas de grabación y nuestra forma de componer estaban mejorando”, afirmó a Rolling Stone el teclista Rick Wright, que falleció en el 2008, y quien dio al sonido de la banda ese ‘pulso’ característico, desde Meddle (1972).

El álbum rompió la historia de la música también en cuanto a las técnicas con las que fue elaborado: las mezclas de sonidos y efectos, que fueron hechas en cintas, en medios análogos, y con la precisión y perfección que Waters y Alan Parsons, como ingeniero, imprimieron en cada corte.

“Hay cosas que la tecnología no puede reemplazar –explicó Parsons a EL TIEMPO, la última vez que vino al país–; mucha de la música actual va en reversa, porque es hecha pensando en cómo sonará, cuando realmente lo mejor que puede ser el sonido es aquello que producen músicos reales tocando juntos con instrumentos reales”.

Aunque las diferencias entre los miembros de Pink Floyd darían pie, años después, a su separación, Parsons cuenta que eran invisibles en esa época: “Todos estaban felices, fueron muy amigables. Nunca vi esas diferencias de las que habla la historia del rock, de la que no leo mucho. Puede que entre Roger y David existieran, pero no me las mostraron”.

TDSOTM fue una denuncia social, pero también un homenaje a Barrett, señaló Gilmour en el documental Seven Ages of Rock. Brotó la locura de un lunático, de la que habla el corte Brain Damage: “El lunático está en mi cabeza (…) me vuelve a arreglar hasta que esté sano (…) Te veré en el lado oscuro de la Luna”.

Definió una cultura

Este álbum cambió la concepción del rock hasta entonces. El momento de oírlo por primera vez definió la vida de Jorge Alberto Barón, quizá el fanático de Pink Floyd más fiel en Colombia, desde 1975 –cuando tenía 13 años– y quien investigó, coleccionó y documentó la historia del grupo para un libro (Introducción a Pink Floyd). “Fue un día entre semana. Mi amigo llegó con el disco y lo pusimos. El problema era que su madre estaba viendo TV. Entonces nos tocó poner una de las orejas pegada al bafle. Cuando uno tiene 13 años y escucha ese sonido casi perfecto por primera vez: un latido de corazón, las risotadas, palabras de fondo, una registradora… es algo que no se olvida nunca”, evoca Barón.

“El disco ataca todo lo que defiende el capitalismo, es el primer álbum conceptual que compone el grupo y está totalmente vigente hoy, 40 años después”, asegura.

“Toqué guitarra, estudié música y me puse a escribir reseñas, por culpa de ese disco”, cuenta Eduardo Rendón, columnista de la revista Metrónomo; mientras que el melómano Mauricio Solano, cofundador del portal MyBand.is, afirma: “En su momento, hizo que cambiara el temor a Dios por el amor a las drogas (…) ahora es una máquina del tiempo”.

Las recientes ediciones del álbum

Las remasterizaciones comenzaron en 1979, en LP, y por primera vez en disco compacto en 1984, manteniendo el arte visual de Storm Thorgerson. Hubo otra edición de aniversario: la de los 30 años. La última edición, del 2011, es una masterización de James Guthrie y Joel Plante, que fue publicada en varias versiones: la sencilla (en CD y vinilo), como parte de la caja ‘Discovery’ (con toda su discografía), y en la edición especial ‘Immersion’, que incluye tres CD –uno en vivo–, dos DVD y un Blu-ray.

Tributos desde todas las músicas

‘TDSOTM’ ha sido vuelto a interpretar por cientos de artistas. El ‘Dub Side of the Moon’ (1) es una versión reggae/dub de la Easy Star All Stars. Otra de las más celebradas es la parodia de The Squirrels (2) , del 2000. También está el tributo que le hizo The Flaming Lips (3) . Más exóticas, ‘Dark Side of the Moog’, en la electrónica de Pete Namlook y Klaus Schulze; y si se arriesga, busque esta: ‘Moon8’ (4) , la versión en tecnología de 8-bit, como en la que grababan los videojuegos en los años 80.

Fuente: El Tiempo,

 

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