Cáncer de próstata: vencer el miedo depende de usted

La importancia de una revisión a tiempo de debe a que la enfermedad en su primera fase es asintomática.

El cáncer de próstata es un problema de salud que se presenta principalmente en hombres mayores de 40 años. Cerca de 700 mil varones son diagnosticados en el mundo con esta enfermedad, encontrándose el mayor número en los países de Europa, Estados Unidos y Canadá.

De acuerdo con el doctor Juan Felipe Lacouture, Urólogo del Hospital Universidad del Norte, el cáncer de próstata tiene un origen multifactorial que va desde la herencia familiar, hasta factores hormonales y ambientales.

Otros factores secundarios como la dieta y la nutrición resultan ser de carácter vital en la evaluación del paciente potencial para un cáncer de próstata.

Estudios han demostrado que el consumo excesivo de grasas y carnes se asocian a un aumento de riesgo cancerígeno, por lo cual recientes revisiones apuntan a que su exclusión de la dieta llevaría a una disminución de su incidencia.

El consumo de pescados por su presencia de ácidos grasos de cadena larga como el omega 3, y de vegetales (crucíferos) como la col, brócoli, repollo y licopenos como el tomate contribuyen a prevenir el desarrollo de esta enfermedad.

Las asociaciones más firmes y determinantes a esta patología son el tabaquismo y la presencia de otro tipo de cánceres más agresivos. Otros hábitos como el alcohol, diabetes, hiperplasia benigna (proliferación celular de un tejido no cancerígeno), vasectomía, actividad profesional o actividad física, no pueden establecerse como factores de riesgo, debido a que no existen estudios que lo demuestren.

Signos y síntomas. El doctor Lacouture afirma que los síntomas de la enfermedad pueden tardar mucho tiempo en manifestarse. Por lo general, el cáncer se puede presentar mediante alteraciones en la función de orinar, demora o lentitud para iniciar la micción, goteo o escape de orina después de la micción, chorro urinario lento, esfuerzo al orinar o no ser capaz de vaciar toda la orina.

Así mismo, presentar sangre en la orina o el semen, dolor o sensibilidad en la región lumbar y los huesos de la pelvis (sólo cuando el cáncer se ha dispersado) suele ser sinónimo de estadios avanzados de la enfermedad, aunque en ocasiones puede llegar a ser asintomático sin descartar una patología maligna.

Actualmente en nuestro país solamente entre el 10 y el 15% de los pacientes se diagnostican en fase metastásica. La mayoría de los cánceres son totalmente asintomáticos, los signos y síntomas que muestran los pacientes al momento de orinar con frecuencia son asociados a hiperplasia benigna.

El diagnóstico precoz del cáncer de próstata se sustenta mediante de una triada médica consistente en: tacto rectal, antígeno prostático y ecografía transrectal.

El diagnóstico definitivo se realiza a través de una muestra de tejido prostático obtenido mediante una biopsia generalmente dirigida por ecografía endorectal.

El antígeno prostático específico (PSA) y el tacto rectal son complementarios y deben realizarse siempre de primera línea. La alteración de uno de ellos o de los dos obliga a realizar la ecografía y la biopsia.

Clave: Detectarlo a tiempo. Este tipo de cáncer se desarrolla de forma muy lenta, provocando que, en muchas ocasiones, el tratamiento tenga que efectuarse durante un largo plazo de tiempo. “Si el cáncer se detecta en su primera fase, cuando todavía se encuentra dentro de la próstata, el paciente puede curarse de la enfermedad y tener una larga expectativa de vida”, señala Lacouture.

El tratamiento depende básicamente del estado evolutivo de la enfermedad. Datos como el grado, la etapa del cáncer o la edad y el estado de salud son muy importantes para decidir el tratamiento a seguir.

Tipos de tratamiento. Algunos de los procedimientos son los siguientes:

Abstención terapéutica. También llamada Watchful Waiting; consiste en la vigilancia estricta del paciente con diagnóstico de hiperplasia prostática, hasta confirmar la aparición de la progresión local o sistémica, momento en el cual, se determina una conducta terapéutica, dependiendo de las condiciones del paciente.

Se aplica generalmente a los personas con tumores de bajo grado y escaso volumen, asintomáticos, en edades avanzadas, para evitar conductas invasivas y los efectos secundarios de procedimientos quirúrgicos o tratamientos de radioterapia, quimioterapia o braquiterapia.

Prostatectomía radical. Sigue siendo el procedimiento más utilizado para el tratamiento de cáncer de próstata localizado.

Aproximadamente el 50% de los pacientes se someten a una intervención quirúrgica, donde se extirpa toda la próstata, entre el cuello de la vejiga y la uretra, asociado a eliminación de las vesículas seminales y la extracción de los ganglios linfáticos adyacentes; estas últimas sólo cuando hay altas sospechas de malignidad.

Radioterapia externa. Es un método eficaz para el tratamiento sin metástasis. Los desarrollos técnicos de los últimos 15 años han permitido la aparición de nuevos procedimientos de planificación como la radioterapia conformacional 3D y de intensidad modulada que permiten un aumento de la dosis administrada con menor afectación de los órganos vecinos, como la vejiga y el recto.

Braquiterapia. Es la radiación directa de la lesión tumoral, que se hace de manera interna a través de catéteres especiales. Permite mayor precisión y disminuye la posibilidad de daños colaterales. Se aplica según criterio médico.

Terapia Hormonal. Es un método no invasivo alternativo consistente en ablación androgénica (eliminación de la acción de la testosterona), aplicado en caso de documentarse afectación de los ganglios adyacentes, enfermedad diseminada o simplemente en aquellos casos en que los tumores impliquen una muy baja tasa de cura.

El principal efecto secundario de este tratamiento es la impotencia y la pérdida de la libido o apetencia sexual. Otros efectos secundarios incluyen ginecomastia (aumento de las glándulas mamarias masculinas), sofocos o golpes de calor, pérdida del vello corporal, adelgazamiento de la voz y aumento de peso.

La mejor opción es la prevención

La hiperplasia prostática es una enfermedad tabú en nuestro medio, ya que no existe una cultura preventiva en el diagnóstico precoz de la enfermedad. Esto sumado al desconocimiento, la resistencia y a una idea errada del enfoque terapéutico, por parte de la población masculina, de los signos y síntomas tempranos que orientan hacia una posible patología prostática, incidiendo de manera directa en el incremento de la tasa de complicaciones inherentes a la enfermedad.

Es de vital importancia estimular a la población masculina mayor de 40 años de nuestra región, a realizarse, sin miedo, el examen de primera línea para la detección temprana del cáncer de próstata.

Fuente: El Heraldo de Barranquilla

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s