La afición se volvió bandera y anotó un golazo

Todos los asistentes al estadio ayudaron a conformar una gran bandera gigante en el lanzamiento de la nueva marca país.

La nueva marca País se dio a conocer antes del encuentro futbolístico. Se extendió en la gramilla del Metropolitano.

El calor hizo de las suyas en la tribuna, sin embargo, en todo momento la afición estuvo alentando a la Selección.

Carlos Vives entonando el himno nacional.

Diego Trujillo, actor colombiano.

Ana María Trujillo, acriz colombiana.

El Pibe y su familia.

Manolo Cardona, actor colombiano.

Dragon & Caballero, cantantes colombianos.

Stephanie Cayo, actriz peruana.

Me recibieron con dos abanicos de cartón, que apenas lograron mitigar el calor sofocante que fue cómplice de esa victoria para recordar en el Metropolitano. Fue ese calor el que tumbó, al menos, a 20 personas en la tribunal de Oriental, donde moría el sol, además de hacer desmayar a un delegado de la Fifa, que no soportó el bochorno barranquillero.

Pero con sol o sin él, lloviera, tronara o relampagueara, la consigna era una sola: vibrar al son del tricolor patrio desde las dos de la tarde, cuando empezaba la previa del encuentro Colombia-Uruguay. Una bomba gigante me apoyaba en esa tarea, pero no pudo ser así pues, una vez me senté en la silla, le encontré un agujero y empezó a desinflarse.

En el sector 10, fila B, silla 186 de Occidental alta debía gritar a todo pulmón alentando a la Selección. Varios promotores con camiseta blanca levantaban pancartas que advertían “Preparados para empezar” y  “Levanta tu cartel y mantenlo arriba”.

Los anuncios se referían a la utilización que había que darle a un cartel, en cuyo respaldo había unas instrucciones, y que serían indispensables en el desarrollo de la jornada. Unos cuadrados en propalcote teñidos de amarillo, azul y rojo serían la respuesta.

O al menos así lo anunciaban desde la entrada del estadio, donde otro grupo de promotores, como anagramas humanos, sostenían el mensaje de “Tú serás la respuesta”. 112 promotores eran guiados por 56 coordinadores para lograr que todos los asistentes, al unísono, levantaran el pedazo de bandera que les correspondía según su ubicación.

A las 2:10 p.m. llegaron Dragón & Caballero a encender la fiesta deportiva. Las chicas Águila bailaban al ritmo de sus letras pegajosas y empezaron a calentar los motores de las casi 45 mil almas que se congregaron en el Metro.

Luego de la cuota musical, los altavoces anunciaron: “hoy vamos a revelarle al mundo las cosas bonitas, las cosas positivas de este país”. Todos desembolsamos nuestros trozos de bandera, la alzamos y nos volvimos una sola estela gigante vestida de amarillo, azul y rojo. El telar gigante con el logo de la nueva marca país ‘Colombia’, se desplegó sobre la gramilla del estadio.

Nuevo sello. Antes, en la urbanización Villa Olímpica, en Galapa, donde entregó 200 casas para los damnificados, el presidente Juan Manuel Santos se refirió a la nueva marca que identificará a nuestro país. “Hoy le presentamos al país y al mundo nuestra nueva marca, y eso va a ser un acontecimiento muy importante. Y lo hicimos en Barranquilla por esa aura especial que tiene la ciudad, que también nos va a dar hoy un gran triunfo en el partido contra Uruguay”, vaticinó el mandatario.

El  nuevo distintivo se llama Marca Colombia y la página web es www.colombia.co. Un collage de imágenes alusivas a cada una de las regiones, dan la bienvenida a este portal. El nuevo logo está pintado en cinco tonos y está hecho a base de figuras geométricas.

Y se hizo la fiesta. Desde que se reveló la nueva marca sobre el césped del Metro, el Gigante de la Ciudadela se volvió solo sonidos de pitos, vuvuzelas, matracas y flauta e’ millo. Flashes iban y venían. Grupos de amigos, familias y compañeros iban terminando de llenar las sillas que hacían falta para dejar el Metropolitano sin un metro cuadrado de bullicio descomunal. Con el himno nacional, interpretado por Carlos Vives, el patriotismo se terminó de materializar.

Todos de pie entonamos las estrofas compuestas por Rafael Núñez y aplaudimos sin parar para recibir a nuestros jugadores. El calor, por momentos, se hizo más llevadero, y más desde el minuto dos, cuando Falcao puso a ‘rugir’ a las tribunas.

Cada gol fue un grito de euforia. Abrazos y vítores que se confundían entre el calor, que para ese momento, fue mucho más llevadero. Agua y cerveza sirvieron para refrescar, incluso, para celebrar, cual champaña, la buena nueva que significa cada tanto nacional.

Barranquilla estuvo a la altura. Propios y turistas hicieron de la tribuna el lugar ideal para ratificar, como compromiso ineludible, por qué Curramba nunca ha dejado de ser la Casa de la Selección. Aquí, donde se besan el río y el mar, el calor toca límites insospechados, y cuando se trata de los jugadores tricolores, su gente se convierte en -como por arte de magia-, encantadoramente calurosa.

Por Andrea Jiménez J, especial para El Heraldo de Barranquilla

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