James Bond cumple medio siglo

Recorrido por una saga que ha permanecido en la memoria de varias generaciones gracias al encanto del seductor espía británico. El crítico Mauricio Reina presenta sus hitos.

El 8 de mayo de 1962 se estrenó una película de espías,  Doctor No, que empezaba con un asesinato, que es como empieza la mayoría de los filmes del género. Pero no era una cinta cualquiera. A los ocho minutos de la proyección apareció en la pantalla un hombre que se presentó con tres palabras que habrían de convertirse en un hito en la historia del cine: “Bond… James Bond”. En el medio siglo que ha transcurrido desde entonces se han estrenado 22 películas oficiales del agente 007 y a fines de este año se lanzará la vigesimotercera. En ese extenso recorrido, más de 1.500 millones de personas han visto los filmes de James Bond, una asistencia que equivale a cerca de la cuarta parte de la población mundial, lo que ha convertido a esta franquicia en una mina de oro para sus productores y en un fenómeno de la cultura popular.

¿Cuál es el secreto de las películas de James Bond? Empecemos por lo obvio: no es su calidad cinematográfica. En la serie hay películas buenas como Goldfinger (1964) o La espía que me amó (1977), pero no habrían pasado a la historia si no hubieran contado con el respaldo del apellido de su héroe (ver recuadro). De otro lado, el agente 007 también tiene cintas flojísimas, como A View to a Kill (1985) o el despropósito de Moonraker (1979). Y a mitad de camino está el grueso de la filmografía de Bond, unas cintas apenas cumplidoras cuyo mayor mérito radica en entretener sin traicionar los valores de la marca que representan.

Y es que James Bond es ante todo una marca cinematográfica con una promesa de valor muy clara: ofrecer diversión ligera con unos ingredientes básicos que cumplen medio siglo. Desde el estreno de Doctor No, las cintas del 007 han ofrecido inquietantes enigmas ambientados en exóticas culturas, fantásticas persecuciones por agrestes geografías, villanos aterradores y despampanantes chicas.

Aunque esos ingredientes por sí solos pueden hacer un buen producto, hay que admitir que esa receta no difiere mucho de las de otras películas de espías. Pero como sucede en todo buen coctel, el de James Bond tiene un ingrediente exclusivo. Tal vez el agente 007 no sea el más fuerte ni el más audaz de la historia del espionaje, pero sí el que tiene el mayor encanto.  

Así es: la clave del éxito es la personalidad de James Bond, un hombre con mucho estilo que no se toma muy en serio, un seductor que sabe que en cualquier momento puede ser rechazado y un subalterno que siempre termina haciendo lo que le da la gana. Pero, sobre todo, Bond tiene una gran dosis de escepticismo sobre sí mismo y el mundo que lo rodea.

Los méritos de la construcción de esa personalidad corresponden a varias personas. Por un lado, a Ian Fleming, el prolífico autor de las novelas de Bond, quien es el papá del personaje, aunque el espía literario sea mucho menos divertido que el del cine. Por otro lado, a los productores Harry Saltzman y Albert R. Broccoli, que en 1961 adquirieron los derechos para la pantalla, y quienes supieron acentuar la vulnerabilidad y el humor como rasgos claves del personaje cinematográfico.

Pero tal vez no estaríamos celebrando estos 50 años si el primer protagonista de la serie no hubiera sido Sean Connery, el gestor de ese encantador irreverente que conquistó al mundo y sirvió de rasero para todos sus sucesores. A Roger Moore le tomó tres películas encontrar el personaje y otras cuatro dejarlo, cuando ya era demasiado tarde. Timothy Dalton nunca tuvo gracia y así le fue: solo hizo dos filmes. Pierce Brosnan halló el equilibrio justo, pero no pudo sacarse de encima el estigma de la comparación. Y Daniel Craig ha traído de lleno a Bond al siglo XXI con audacia, pero sin un ápice de humor que lo diferencie de cualquier personaje de la saga de Bourne o de Misión imposible.

Por eso, para que James Bond no se diluya entre los cientos de héroes digitales que produce el cine actual, conviene que los productores vayan buscando otro actor que tenga la ironía cautivadora que tuvieron Sean Connery y Roger Moore. ¿Algún candidato? Imaginen lo que podría ser James Bond caracterizado por George Clooney… Aunque su edad solo le permitiría hacer una o dos películas, sería un excelente comienzo para otros 50 años del agente 007.

Ranking Bond

01. Sean Connery (1962-1967 y 1971)
Se inventó el molde de James Bond. Todavía hoy sigue enseñándoles a sus sucesores lo que significa tener encanto y estilo.

02. Roger Moore (1973-1985) 
Un buen sucesor de Connery por su carisma y humor, pero no supo retirarse a tiempo. Sus últimas cintas representaron ingresos para el sindicato de dobles de Hollywood.

03. Pierce Brosnan (1995-2002)
Aunque su encanto y su elegancia le dieron para hacer cuatro películas, nunca dejó de ser visto como un reemplazo.

04. Daniel Craig (2006-)   

Bond se mete de lleno en este siglo con una jugada arriesgada: Craig tiene el carácter para dejar su huella sin imitaciones, pero carece de la ironía y el humor propios de la marca.

05. Timothy Dalton (1987-1989)
Timothy Dalton está de ‘top’ cinco porque solo seis actores han representado a Bond, pero en sus dos películas la franquicia trastabilló.

Y… George Lanzeby (1969)
El tiempo confirmó que las aptitudes artísticas de este Bond no eran las mejores: en los 90 hizo siete películas eróticas de ‘Emmanuelle’ para televisión e incluso participó en ‘Guardianes de la bahía’.

El ‘top’ 5 de las ‘chicas Bond’

Ursula Andress (1962)
Quien pega primero pega dos veces, sobre todo si sale del mar en bikini y con un cuchillo al cinto. La primera chica Bond no sabía actuar, pero tenía labios de colágeno sin colágeno.

Halle Berry (2002)
Cuarenta años después de ‘Doctor No’, otra mujer salió del mar dejando huellas indelebles con  ‘Otro día para morir’. A diferencia de Ursula Andress, Halle Berry sí sabe actuar y tiene un Óscar en su casa.

Diana Rigg (1969)
La chica de ‘Al servicio de su majestad’ fue la esposa oficial de James Bond y la única que se robó su corazón. Lástima que le tocó hacer pareja con George Lazenby, el único Bond que nadie recuerda.

Barbara Bach (1977)
La coprotagonista de ‘La espía que me amó’ es una de las chicas Bond más emancipadas y menos decorativas. Al margen de su belleza, le juega de tú a tú a Roger Moore durante toda la película.

Rosamund Pike (2002)
Con poco erotismo y menos gancho comercial, Rosamund Pike es puro talento  y elegancia. No solo evitó ser eclipsada por Halle Berry en ‘Otro día para morir’, sino que además es una gran actriz.

Las mejores canciones de su historia  

Tema de James Bond – John Barry
Es la música insignia desde el comienzo de la saga. Fue compuesta por Monty Norman y arreglada por John Barry, quien murió con cinco premios Óscar a cuestas.

Nobody Does it Better – Carly Simon
El tema de ‘La espía que me amó’, interpretado por Carly Simon, fue un éxito comercial arrollador. A pesar de ser una ‘power ballad’, se conserva con bastante dignidad.

Live and Let Die –  Paul McCartney
La perfecta mezcla pop: una exitosa franquicia cinematográfica y un exbeatle como solista. Todo en un momento estelar de la música de Paul McCartney.

You Only Live Twice – Nancy Sinatra
Lo mejor de John Barry para James Bond. Se conoció en la voz de Nancy Sinatra, pero es mejor sin letra. Fue autoplagiada por el mismo Barry en ‘Perdidos en la noche’.

Las mejores películas de la saga

1. Goldfinger (1964)
La fórmula Bond tardó en consolidarse, pero en ‘Goldfinger’ todo está en su punto: la actuación de Connery madura, los excesos del humor de ‘De Rusia con amor’ se moderan y la trama adquiere complejidad.

2. Casino Royale (2006)
Cuando el 007 se volvió un maniquí dentro de un carro invisible, sus productores revisaron el rumbo. Aquí se reencaucha Bond como un hombre frágil caracterizado por Daniel Craig. Logra entusiasmar.

3. La espía que me amó (1977)
Por fin Roger Moore halla la medida entre encanto y humor. La cinta tiene el mejor comienzo de toda la serie (ese paracaídas con la bandera británica…) y un villano que dejó huella hasta en ‘Sábados felices’: Mandíbulas.

4. Doctor No (1962)
La primera cinta de la saga resiste el paso del tiempo pues ya tenía todas las claves del éxito. Sean Connery y Ursula Andress se divierten y la presentación de los créditos es un ícono de los años 60.

5. Solo para sus ojos (1981)
Después de las infames aventuras espaciales de ‘Moonraker’, Bond vuelve a casa: una buena trama de espionaje, una gran persecución en la nieve y el 007 escapa de los malos en un vetusto Citroën como el del papá de Mafalda.

Tomado de EL TIEMPO

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