LA EDUCACIÓN DE HOGAR: UN VALOR PERDIDO

Cuando era niña siempre oí de mi abuela y de mi mamá una frase que fue cobrando mas importancia mientras crecía: “No basta con la educación de la escuela, la educación de hogar nos hace mejores personas”. La frase era mas o menos esa, quizás yo ahora la escriba de manera mas madura de como la sentí de pequeña.
Lo cierto era que para mi era tener “Buenas Maneras”, esas costumbres que nos hacen personas “bien educadas”, respetuosas con los demás y que llevan a una vida sana de verdad.
En esta época donde ambos padres tienen que salir a trabajar y dejan la educación de sus hijos en manos de maestros, niñeras, colegios y guarderías, muchos piensan que solo eso basta. En mi época tuve muy buenos maestros que se preocupaban no solo por enseñarnos matemáticas y ciencias sino también en aspectos muy personales, como el cuidado e higiene y hasta en problemas de conducta y de crecimiento: porque vamos creciendo y ellos nos lo pueden explicar incluso mejor que nuestros padres.
Eso ahora no es así.
En la mayoría de los casos los maestros se dedican a enseñar a leer, escribir, sumar etc. Pero…quién nos enseña a no tirar basura en la calle? quién nos enseña a darle el asiento en un bus a los mayores y a la gente que realmente lo necesita? quién nos enseña a ser caritativos con la gente que pide ayuda? quién nos enseña a respetar a los animales y a nuestros semejantes? quién nos enseña a cuidar de la naturaleza y de los recursos naturales?…
A los maestros les pagamos por enseñar, en cambio los padres tienen la obligación de educar a sus hijos para que sean personas de bien.
Veo con suma tristeza como se van perdiendo esos valores, porque de los valores familiares ni hablo…esos casi no existen.
No soy una persona conservadora y respeto las ideologías y religiones de las personas. Esto no es cuestión ni de religión ni de valores morales: son valores principales de convivencia.
Hace relativamente poco viví en un país donde cada vez que entraba en algún autobús, no solamente el conductor manejaba como si llevara estacas de madera sino que veía como entraban señoras de edad, señoras con niños pequeños o ancianos y los jóvenes miraban para otro lado o se hacían los dormidos para no cederles el asiento. Hace unos 5 años fui a Francia y en el metro un anciano me vio parada y me ofreció su asiento ( y eso que había mas puestos ). Supongo que eso de que los franceses son antipáticos es una generalidad que allí no se cumplió. Pero estoy segura que él pensó: “Ella es una dama y yo un caballero”.
Hay costumbres que son hermosas por demás y no pretendo cambiarle la mente a un jovencito para que le abra la puerta a una muchacha al entrar a un auto. Pero si a que vea a una anciana o cualquier persona que lo necesite y le dé su asiento o tenga un gesto de amabilidad.
Cada vez que me toca ir a buscar a mi sobrina de 7 años al colegio, veo como muchos de sus compañeritos tiran basura desde los buses, pasan por la grama a pesar de la prohibición de ello, les pegan a los otros con las loncheras o les dan tirones en el cabello a las niñas…ok, son traviesos, pero no hay un padre que les enseñe a tratar bien a los semejantes y a no ensuciar la calle?
No es el dinero, ni siquiera los estudios…los valores que aprendemos en casa nos llevan a poder vivir mejor entre otras personas.

Fuente: La Vaca Morada

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s