ADELGAZAR EN LA TIERRA DE LOS OBESOS

Si bien este no es el tema con el que me caracterizo como blogger, si es muy importante en mi vida como cocinera “wanna be” y como obesa que ha intentado adelgazar desde los 16 años ( o menos, ya ni recuerdo ).

La alimentación y la cocina ( que no es lo mismo ) han estado presentes a lo largo de toda mi vida. Provengo de una familia de tragones y buenos cocineros donde no saber “freir un huevo” es un pecado y comer algo ligero es un delito. Así que como mi naturaleza no me dotó del metabolismo maravilloso de mis primas siempre fui “la gorda” (cariñosamente) de mi numerosa familia. Por allá por mis 14 primaveras y disculpen la distancia, hice un proyecto en el colegio que marcaría mi visión sobre la alimentación.

Mi proyecto se basaba en la comida chatarra que tanto amaba y descubrí, 7 libros después que el Corn Flakes no era alimenticio, y que el pan integral no ayudaba a adelgazar. Aún así y luego de ser vegetariana, ponerme agujitas en todo mi cuerpo, bolitas en mis orejas, volverme carnívora con la dieta Atkins, someterme a la electroterapia, beber litros de Herbalife, y comer hasta la acídez en el desayuno ( como reza la dieta de “Ni una dieta mas”) yo adelgazaba y luego volvía a engordar. Decenas de libros, enciclopedias, luego internet, una cirugía de hemorroides (sorry por la confesión) días en E.R por intoxicaciones (bandeja paisa, hallacas, etc) gastritis severa, ulceraciones en el duodeno etc, etc, etc. Decidí a los 124 kilos y 43 años adelgazar porque ya coqueteaba con la diábetes, el colesterol alto y la hipertensión. Ah! y olvidaba el infarto de mi padre quien se hizo diabético por obesidad a los 55 años.

No es fácil. No es grato. Pero el cuerpo grita y se queja ante tanto maltrato. Uno el obeso DEBE primero asumir que un sobrepeso tan grande como el doble de nuestro peso ideal es una enfermedad…y en mi caso una adicción peligrosa, como todas. No voy a entrar en explicaciones psicológicas ( esas las dejo para otro post ) sobre por qué uno es adicto a la comida; si no, el como uno a pesar de tener conocimientos amplios sobre alimentación, enfermedades, ser un geek de la medicina, le damos mas importancia al cerebro de adicto que a la conciencia sobre nuestra salud.

Muchos que me siguen en mi cuenta de Twitter saben que uso Herbalife (desde hace como 3 meses y luego de haberlo usado a los 20 años y adelgazado en esa oportunidad 12 kilos) y que empecé a comer sano desde entonces y hoy 10 kilos menos puedo decir que me siento mucho mejor y aunque me falten como 30 kilos más sigo luchando contra mi “cerebro de gordita” como muy bien lo bautizó el Dr. Salomon Jakubowicz de “Ni una dieta mas”. Puedo decirles que cualquier método que usen va a ser efectivo o no dependiendo solo de 2 cosas: “Constancia” y “Conocimiento de nuestro cuerpo”. Si bien las dietas de “milkshakes” o merengadas (batidos) no son del agrado de muchos y a otros les cae mal, a mi me funcionan. Yo podría tomar solo batidos todo el día y me sienta bien. A otras personas mas disciplinadas le servirán las dietas de “puntos” o cualquier otra. Lo que es importante es no desnutrirse con dietas locas rápidas por la sencilla razón de que si tardamos 5 años en engullir 20 kilos, no los vamos a perder en 5 días comiendo piña y atún…no seamos insensatos y crueles con un cuerpo que ya se acostumbró emotivamente a estar con esa ‘cobija’ de protección tan pesada.

Como les dije, ya las probé todas…y todas funcionaron. Unas veces perdí 12 kilos, otras hasta 20 ( con unas gotitas de una homeópata, muy buenas ) pero igual los volví a ganar.

Una vez se me ocurrió la peregrina idea de hacerme la cirugía bariátrica y mi endocrinologa, la Dra. Emma Rubio (excelente profesional y amiga) me dijo: “tu no eres candidata a esa cirugía, tu puedes adelgazar por ti misma”. Conozco a varias personas que se la han hecho y ver a una amiga llorar frente a una empanada que no pudo terminar de comer, no es mi idea de alguien feliz por haber perdido 40 kilos en una cirugía que casi le costó la vida. Esa misma amiga hoy lucha porque está por debajo de su peso y no deja de adelgazar peligrosamente aunque coma. Cuando te quitan 3/4 partes del estómago no te quitan el ‘cerebro de gordito’…por lo que dije anteriormente: No es el peso, es la adicción.

Y como diría sabiamente mi Tío Lebis, quien se ha quitado ya 40 kilos: “Solo entraría a un quirófano si mi vida corre peligro”.

El título de este post viene porque ahora estoy en USA de vacaciones largas y aunque compré mi batido de Herbalife juiciosamente, es “IMPOSIBLE” estar acá sin estar tentado cada segundo por las comidas chatarras mas abundantes y deliciosas del planeta. Quien no querría por 9 dólares estar en un “All you can eat” de nuestras comidas preferidas? en mi caso, la asiática. No nos caigamos a mentiras. Es terrible. Mi amigo @Paisa7 me dijo: “Ten mucho cuidado en la tierra de los obesos” y sus palabras me quedaron rechinando en los oídos como si él pudiera ver todo lo que me salí del régimen que venía haciendo con todo juicio en Colombia. Lo confieso: Me salí de la dieta. Razón por la cual  ya no he tuiteado mas comidas de mi hashtag #SoySana.

Es normal y hasta sano. Los adictos volvemos a ‘pecar’, pero no es tan grave si volvemos al redil. I’m back!. No es fácil pero se pueden elegir cosas que ricas y bajas en calorías. Lo bueno de acá es que si eres aficionado a la leche y los lácteos en general, hay muchas alternativas “Light, descremados, deslactosados fatfree, de soya etc” solo hay que leer muy bien las etiquetas y saber que si quieres un carbohidrato y te mueres por él, cómelo…pero en la mañana. Si te gustan los fritos…cómelos, pero una vez a la semana y poco, solo para quitarte el antojo. Eliminar toda la comida que nos gusta de golpe es algo que nuestro cerebro no computa y lo vuelve una rebeldía de inmediato y decimos “Por qué no”? Recordemos que somos muy inteligentes. Tan inteligentes que nos engañamos a nosotros mismos.

Y hasta aquí lo dejo, para no cansarlos tanto. Espero volver a escribir sobre mi experiencia en el país de los gorditos y poder decir orgullosamente que: Sí, me como una hamburguesa de vez en cuando pero sigo adelgazando.

Dios me los proteja y cuide siempre. Namaste.

Fuente: La Vaca Morada

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