El río vergonzoso que Bogotá le entrega al país (Colombia)

La capital de la República muestra muy escaso interés en resolver uno de los más graves problemas ambientales de Colombia: la pestilente corriente de agua que pasa por esa ciudad, salta por el Tequendama y desemboca en el Río Magdalena, trayéndonos toda suerte de desechos.

El río Bogotá desciende 3.020 metros, desde su nacimiento hasta su desembocadura, después de recorrer sus 370 kilómetros y sus 6.000 kilómetros cuadrados de área de su cuenca, que serpentea aletargadamente, transportando una sopa tóxica que nos hace recordar el tristemente célebre ‘corredor del cáncer’: de fuente de vida pasó a convertirse, por la acción antrópica, en una alcantarilla a cielo abierto de longitud magnánima, cuyo detritus mortal arroja a 280 msnm en el Río Grande de la Magdalena, en el municipio de Girardot.

En ese recorrido –que atraviesa 42 municipios y el Distrito Capital– va dejando, como lo indican estudios de 57 parcelas de Bosa, por ejemplo, en el agua de riego, niveles de cromo superiores a los valores permisibles, presencia de trasas de arsénico, mercurio, plomo, organoclorados, carbamatos y organofosforados.

También en las hortalizas se encontraron, en todas las muestras analizadas, niveles de arsénico, plomo, cadmio y mercurio. Se detectaron restos de organoclorados en cultivos de brócoli, acelga y rábano. Cerca del 60% de las muestras detectaron organoclorados en niveles máximos.

Importa señalar que en el área de influencia del río Bogotá hay una población cercana a los diez millones de habitantes, los que son responsables del 90 por ciento de la conformación de la sopa tóxica en la que se ha convertido. El 10 por ciento restante proviene de lo que arrojan las industrias, con el agravante de ser químicos, cuyo impacto ambiental es mucho mayor y más nocivo.

Puede comprenderse que la materia orgánica es de tal magnitud, que en su descomposición agota por completo todo el oxígeno del agua del río, lo que impide y niega la vida a peces y plantas, por lo que nos da un producto mortal, generador de muerte e insalubridad. “En la cuenca del río Bogotá no se han determinado ni en su cantidad ni en su impacto, los múltiples riesgos asociados a su problemática de contaminación”.

En dos Conpes, tanto en el 3177 de 2002 o Plan Nacional de Manejo de Aguas Residuales, como en el 3320 de 2004 o Estrategia para el Manejo Ambiental del río Bogotá, se ha abordado esta seria problemática, y a unos costos muy altos, intentado su solución. De acuerdo con cifras del Ministerio de Ambiente, hasta el 2009 se habían hecho planes para invertir casi 5.4 billones de pesos.

Pero lo que halló la Contraloría es que poco se ha avanzado en la tarea, no se sabe mucho del problema, y cada municipio está actuando por su cuenta, cuando se trata de una cuestión regional.

Con la propuesta de construcción de tres plantas para el tratamiento de las aguas residuales, tales como Salitre, Fucha y Tunjuelo, se pretendió, en un programa a 20 años, atender frontal y radicalmente el grave problema de la contaminación del río Bogotá.

Así entonces, la Planta de Tratamiento El Salitre, en su primera fase, se le adjudica al Consorcio Suez Lyonnaise des Eaux de Francia, con el contrato de concesión No. 015 de 20 del septiembre de 1994, la que entra en operaciones seis años después. Sin embargo, muy poco éxito se obtiene dado que “la eficacia del sistema se reduce por las conexiones erradas y los vertimientos directos al río”.

¿Qué se hizo? Modelar un escenario, sobre la base de que las tres plantas estuvieren operando y, aún así, los resultados de recuperación del río resultaron precarios. Por lo que, “…lo que se evidencia es que hay muchos planes y pocos resultados”, como bien lo enseña la Auditoría Especial de la Contraloría General de la República. Pero se siguen anunciando más recursos y más inversiones “…está previsto que para el 2020 las aguas deben haber mejorado substancialmente después de hacer una inversión de 7 billones de pesos”.

Estamos en presencia, en consecuencia, de un cuerpo de agua que recibe una carga orgánica de un poco más de 10 millones de habitantes, y de residuos industriales, tales como cadmio, cromo, cobre, mercurio, plomo y níquel, entre otros, lo que produce una sopa tóxica que acabó con la vida del río, y solo quedó reducido a una alcantarilla a cielo abierto pútrida y nauseabunda que, después de descender de los “…2.600 metros más cerca…”, no de las estrellas, sino de la contaminación, arroja su siniestro caldo destructor, que, como herencia nefasta, son depositados al Río Grande de la Magdalena, el que 20 años después del tratamiento privilegiado que le otorgó el Constituyente del 91, se encuentra como si ese privilegio no hubiera sido recibido y, peor aún, igual que 20 años atrás, con desastres ambientales que pudieron haberse previsto y que una incompetencia en la gestión pública de los gobernantes regionales y nacionales llevó a la miseria, al abandono y a que esta generación, como la de los Buendía, siga condenada a otros cien años de olvido y miseria, pero con un agravante, que me lo expresaba un habitante del sur de nuestro afectado departamento: “Doctor, imagínese, ahora sí quedamos listos pues, no solo sin techo, con hambre, miseria y abandono, sino que ya no tenemos el pedacito de tierra que antes teníamos porque, como los bocachicos, quedamos varados en la ciénaga”.

Pero a este panorama desgarrador, no solo de nuestra geografía regional sino de los habitantes que están a lo largo de los 1.547 kilómetros que recorre el Río Magdalena hasta llegar a nuestra ciudad, se une la voz –más de una ama de casa desesperada que de un hombre de Estado– del exministro Costa indicando que el caso del río Bogotá es “uno de los problemas ambientales más grandes del país, y su solución es muy complicada”.

Mientras se escucha esta opinión, una ligera mirada al manejo del mismo problema en otras latitudes nos muestra cómo actúan quienes ostentan, con competencia y eficiencia, su condición de estadistas.

Estoy pensando en la recuperación del río Sena en París; el propio río Rhin; el río Danubio, y qué decir del río Tajo, que con sus 1.008 kilómetros al llegar a su estuario en la señorial Lisboa, semeja más un lago de aguas limpias que un río que ha recorrido una distancia casi parecida a la de nuestro Río Magdalena al llegar a Barranquilla, y en la que con mucha dificultad veremos los bellos cruceros que atracan en el Tajo, en Lisboa.

Pensar en un Río Magdalena que en nuestra ciudad tenga un estuario como si fuera un lago de aguas turquezas sería un esfuerzo descomunal que implicaría la responsabilidad en el manejo de sus afluentes, de modo coordinado y armónico, entre todos los entes territoriales que lo acogen y rondan.

Pero ello, qué duda cabe, se nos presenta como un imposible, si observamos cómo con los cerca de 370 kilómetros que tiene el río Bogotá hemos sido incapaces de darle una solución, no obstante los enormes recursos invertidos.

Nuestro Río Magdalena, con un recorrido que supera en cuatro veces ese tamaño, las esperanzas de solución con una gestión pública tan incompetente y con tan múltiples casos de una desbocada e incontrolable corrupción, sin freno y sin control, se diluyen, quedando la visión de los cruceros del Tajo solo para verlos en Cartagena y, tal vez, solo tal vez, en la Alcaldía de algún descendiente del Alcalde actual de Barranquilla. Jacques-Yves Cousteau pronosticó en 1960 que en el año 2000, el mar Mediterráneo sería un mar muerto. Por fortuna se equivocó, pero lanzó un reto que ayudó a su protección. He ahí un reto para el futuro de nuestro Río y nuestra ciudad.

Por: Mario Williams García
Abogado, presidente del Centro de Pensamiento Ambiental del Caribe.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s