Ahora, su doctor puede ser un robot

Médico robot

Sin anestesia, sin sangrado y sin dolor: los avances en cirugía robótica parecen de ficción.

Durante 75 años, los robots han protagonizado las historias de ciencia ficción. Hemos visto su evolución, desde la ejecución de labores cotidianas, descritas en 1921 por Karel Capek en Robots universales de Rossum, hasta los robots antropomórficos y ultrainteligentes de Isaac Asimov o los cyborg de la saga Terminator.

Estas máquinas imaginarias eran capaces de hacer de todo, salvo medicina, con algunas excepciones, como en La guerra de las galaxias.

En este aspecto, la realidad siempre ha estado rezagada. Es más, los primeros conceptos de robótica en cirugía datan de los años 80, y fueron aportados por Scott Fisher y Joseph Rosen en la Nasa y en la Universidad de Stanford.

Los resultados de sus trabajos ganaron, no obstante, mayor consistencia luego de que Jaron Lanier introdujo el concepto de ‘realidad virtual’, que permite la interacción en tres dimensiones. Pese a las expectativas que estos desarrollos despertaron en el campo de la medicina, su aplicación clínica no fue inmediata.

Se necesitaron años de estudios, que permitieron la fusión de los avances en imágenes, en sistemas, en robótica y en procedimientos terapéuticos para que la medicina empezara a llevar a la práctica esas utopías.

Los primeros productos de esa conjunción de tecnologías fueron tres robots: el Aesop, el Zeus y el Da Vinci, y aún cuando la Administración de Medicamentos de Alimentos (FDA) no permitió la inclusión de la palabra ‘robot’ en sus registros -dado que no permitían ‘maniobras’ quirúrgicas automáticas preprogramadas-, la verdad es que estas herramientas son robots quirúrgicos.

Son instrumentos de alta precisión, efectividad y seguridad en cirugía, que generan pocos efectos colaterales y permiten una recuperación rápida. Luis Eduardo Cavelier, director de la Clínica de Marly, sostiene “que en un año de uso del Da Vinci en procedimientos urológicos y ginecológicos, los pacientes han notado los beneficios”.

Casi no hay un órgano del cuerpo que no pueda ser tratado con ellos, a pesar de que requieren la práctica de pequeñas incisiones para su acceso. Aunque, ahora el Cyberknife, un robot que usa radiaciones ionizantes (gama) para destruir tejidos internos, lo hace sin anestesiar ni abrir al paciente.

Scott Silver, diagnosticado hace un año con cáncer de próstata, asegura que este robot lo “trató” durante cinco días: “Eran sesiones diarias de media hora. Han pasado nueve meses, no sufrí complicaciones y tampoco tengo síntomas. Hoy me siento bien”.

Una extensión del especialista

Saúl Rugeles, presidente de la Sociedad Colombiana de Cirugía, aclara que “no puede perderse de vista que detrás de estos equipos hay un médico especialista que lo hace capaz de manejar las complicaciones que se presenten”.

Óptimo contra el cáncer

El Cyberknife, en el Memorial Cancer Inst. de Miami, es ideal para atacar el el cáncer. “El robot destruye los tejidos señalados con gran exactitud y nunca pierde su blanco. Con una precisión milimétrica, destruye tumores y preserva las áreas sanas”, explica Ana C. Botero, radioncóloga del hospital.

CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ
ASESOR MÉDICO DE EL TIEMPO

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